



La celulitis es una afección muy común, sobre todo en las mujeres, que produce almacenamiento de grasas, retención de líquidos, fragilidad de la red capilar y mala circulación. Con el tiempo aparecen los antiestéticos nódulos de grasa, pudiendo incluso llegar a ser dolorosos. En algunas zonas como muslos, caderas y abdomen, pueden producir la llamada piel de naranja.
Dado que las causas que la producen son varias: genética, mala circulación, alteraciones dietéticas, vida sedentaria, alteraciones hormonales, stress…, el tratamiento de la misma debe ir dirigido a corregir las diferentes causas que la originan. De esa forma deben tratarse las alteraciones circulatorias u hormonales que hubiese, recomendar ejercicio físico y dieta adecuadas y aplicar tratamientos locales específicos que adelante comentaremos.
No obstante es importante recordar que se trata de un problema cronico que puede precisar tratamiento durante un tiempo indeterminado, y que este debe ser personalizado.
La mesoterapia es una vía especial de administración de medicamentos, nos permite realizar tratamientos localizados en el área corporal que nos interese, sin afectar otras zonas del organismo. La mesoterapia es una de las técnicas más eficaces para tratar la celulitis, mejorar la insuficiencia venosa y luchar contra el dolor articular o la flacidez. Este tratamiento consiste en la microinyección de diversas sustancias por debajo de la piel mediante dispositivos mecánicos.
Las infiltraciones se realizan en dosis muy pequeñas de distintos fármacos y se introducen por debajo de la piel en diversos puntos cercanos entre si. Cabe destacar que todas estas sustancias infiltradas son homeopáticas y por lo tanto no producen efectos secundarios perjudiciales para las pacientes. Además tampoco existe la posibilidad de generar alergias, por lo que su uso no entraña ningún tipo de riesgo.
La mesoterapia se realiza a través de microinyecciones mediante dispositivos mecánicos. Esto es muy importante ya que de esta manera se consigue realizar el tratamiento con total precisión y seguridad para la paciente. Así, la mesoterapia se diferencia de las infiltraciones en las que el especialista no puede controlar exactamente la profundidad de penetración de las sustancias. En este caso, las micropunciones se llevan a cabo entre dos y cuatro milímetros debajo de la piel.